EN UN NUEVO MUNDO
Estaba por finalizar el ciclo escolar en la escuela “Lázaro Cárdenas”, ubicada en el pueblo El Carmen, a pesar de que era una institución incompleta y pequeña lograba en los niños una buena relación y despertar el interés por seguir superándose. Es aquí donde comienza la historia de Karina una niña que estaba llena de ilusiones…
Karina había estudiado los tres años de preescolar en la escuela “Emiliano Zapata”, ubicada en El Carmen, y al graduarse ingresó a la Primaria “Lázaro Cárdenas”, que se encontraba en el mismo pueblo, para suerte de ella, las dos escuelas quedaban muy cerca de su casa; ella cursaba el sexto año con cinco compañeros más y su mejor amigo Edgar, era el hijo de un profesor, él le contaba cómo era la ciudad y que terminando la primaria se iría a estudiar en la secundaria, una institución que era excelente y preparaba muy bien a sus alumnos, al escuchar esto de la boca de su mejor amigo se emocionó y decidió platicarle a su padre, porque él tenía la última palabra.
Al salir de la escuela, llegó a su casa y esperó a que su padre regresara de trabajar para preguntarle si le daba permiso y que la dejara seguir estudiando, la respuesta de su papá no fue la que ella esperaba, él dijo:- ¡No!, aquí te vas a quedar a ayudarnos en el campo-, al escuchar esto, ella comenzó a llorar, porque su sueño más grande era salir adelante para ayudar a sus padres, pero esa ilusión ya estaba truncada.
Tenía muchas ganas de platicar con su mejor amigo pero temía que su padre se enojara ya que a él no le gustaba que sus hijos salieran de casa, así que tuvo que esperar hasta el otro día, ella muy triste le contó a su amigo lo que había pasado y él le dijo:- no te preocupes hablaré con mi papá para que hable con el tuyo y te dé la oportunidad de seguir estudiando-.
Al pasar los días, ella se resignó que quedaría en su pueblo mientras que Edgar se iba a ir a estudiar en la secundaria, fue sorpresa para ella cuando su padre le dijo:- ya saqué tu ficha, así que estudia mucho para que pases tu examen-. Karina se puso muy feliz al escuchar estas palabras de la boca de su padre, así que desde ese instante empezó a estudiar con su amigo cuando se daba la oportunidad, porque a ella no le permitían salir de casa a menos que hiciera un mandado con sus primos.
Llegó el momento de hacer el examen para ingresar a la escuela secundaria, ella estaba esperando ese momento y tenía miedo de no quedar porque vio multitud de estudiantes que estaban interesados en entrar a esa escuela, los días se le hicieron eternos porque estaba ansiosa de saber los resultados.
Un día como de costumbre su hermano mayor que estudiaba en esa escuela llegó a su casa y le dijo a su hermana que había quedado en la lista de los alumnos que les daba esa oportunidad de estudiar en esa escuela; además que había quedado en el turno matutino. Como ya había terminado el ciclo escolar se enteró después que su amigo también había quedado en el turno matutino.
Al salir de su pueblo para dirigirse a la ciudad, Karina estaba triste porque sabía que tenía que dejar a su familia y gran parte de lo que había construido se quedaba en ese hermoso pueblo que lo vio nacer y en donde vivió 11 años; además, que iba a enfrentarse a un mundo nuevo que no conocía. Pero se armó de valor porque sabía que tenía que seguir adelante para lograr su sueño y por supuesto, para seguir superándose y mejorar la calidad de vida tanto de ella como el de sus padres.
Cuando partió de su pueblo Karina tenía un vacío en el corazón, al llegar a la ciudad, su hermano la fue a dejar a la casa de su tía en donde iba a vivir, ella al ver la casa muy bonita y cuidada; además ver la ciudad grande se sintió muy triste, porque había dejado su casa, sus actividades que acostumbraba realizar a diario, como: dar de comer al ganado, acompañar a su madre a traer leña, jugar a columpiarse con los bejucos, ir a traer plátanos con sus primos, ir al rio con sus hermanos, trabajar en el campo y platicar con Edgar, su mejor amigo. Sin más tiempo que perder se instaló en su cuarto y se dispuso a arreglar sus cosas que llevaría al día siguiente.
Al día siguiente se levantó muy temprano para ir a la escuela, que quedaba a veinte minutos de la casa de su tía, su primera impresión fue, que al llegar a su salón había cuarenta y cinco alumnos, ella no estaba acostumbrada ver tanta gente en un mismo lugar, y su segunda impresión fue que cada asignatura la impartía un docente en particular, y por último que le pedían muchos útiles escolares, ella sintió que el mundo se le venía encima, nada era como antes.
El primer día de clases Karina rápidamente se identificó con una compañera, que conforme fueron pasando los días creció una bonita amistad entre ellas, ella la veía como una hermana porque le daba fuerzas para seguir adelante cada día. Porque Edgar, su mejor amigo de la primaria, ni siquiera la saludaba cuando se encontraban en el camino, lo que ocasionaba que no recurriera a él cuando más lo necesitaba.
Karina no estaba a gusto en su salón, porque se sentía excluida; además no platicaba con sus demás compañeros, porque en casa la habían educado de una diferente forma a la que fueron educados sus compañeros de la ciudad, eso impedía que ella platicara con sus compañeros y tuviera confianza con ellos.
Culminó su primer año de secundaria y aún no se adaptaba, pero tenía en mente que tenía que sacrificar muchas cosas y echarle ganas para poder lograr sus sueños… Dedicado para todos aquellos que no dejan de luchar por sus sueños.
Floria Bertha Méndez Jiménez
