LA EDUCACIÓN QUE QUEREMOS Y EL ROL DEL DOCENTE.
Ranulfo Sántiz López
Hoy en día, parece ser que muchos de nosotros los docentes, tendemos a educar para callar y para la indiferencia, porque no estamos conscientes de lo que hacemos, de lo que queremos, de lo que enseñamos, a quien enseñamos, es decir; no educamos para asumir una actitud reflexiva frente a los vertiginosos cambios sociales, al parecer enseñamos a aprender y a asumir como verdadero lo que está dado y que cuestionar no va con nosotros.
Sin embargo, es necesario que todos asumamos una postura reflexiva y propositiva; entonces el punto nodal es accionarnos como sujetos sociales críticos para que mejore simultáneamente la calidad y la equidad educativa en todos los ámbitos sociales. Es urgente preguntarnos sobre ¿cuál es nuestra visión sobre la educación de hoy? ¿qué clase de seres humanos estamos produciendo? ¿cómo percibimos la educación para el futuro? ¿qué clase de individuos queremos y debemos formar para la sociedad? ¿qué valores debemos inculcar?… Necesitamos ser verdaderos profesionales comprometidos con nosotros mismos, con los niños, con los padres de familia, con la sociedad en general. Entender que la peor limitación de un ser humano es nosotros mismos, es decir; nosotros mismos somos el obstáculo para lo nuevo, debemos ser conscientes ante este hecho y cambiar. Debemos entender que los mediocres se reconocen porque saben que tienen la culpa de lo que ha pasado pero nunca la aceptan, siempre buscan culpables externos, sufren de excusitis aguda como diría Jorge Duque Linares. Además entender que los seres humanos somos el resultado de lo que pensamos y de lo que sentimos.
Considero que es necesario que tengamos claro los siguientes puntos: 1) enfatizar el desarrollo personal, no solamente el económico, 2) estimular la duda, no la conformidad, es decir el pensamiento reflexivo, 3) cultivar la cooperación, no la competencia, 4) crear una mente que aprenda en vez de una mente que adquiere , 5) orientar en el arte de vivir y entender que el hombre es eminentemente social, 6) fomentar un desarrollo holístico de todas las facultades de los individuos; si hablamos de una educación indígena, es necesario que recuperemos la relación holística entre hombre, naturaleza y cosmos; porque lo que hasta ahora se ha hecho es enajenar a los indígenas de su cultura local e imponerles otra totalmente descontextualizada.
Como docentes, es nuestra responsabilidad impartir información y habilidades, despertar la sensibilidad y la creatividad en los niños, crear una atmósfera de trabajo cooperativo, reflexivo, crítico, propositivo, de cuestionamientos, de búsqueda y de gusto por el aprendizaje constante. Lo cual significa que nosotros debemos vivir y trabajar de esa manera. Debemos tener claro que un niño aprende de lo que realmente ve que está pasando a su alrededor, no de lo que hablamos en el salón de clases; es más importante lo que hacemos que lo que decimos.
De todo lo señalado anteriormente, es igualmente necesario conocer y comprender que, México, como muchos países de América Latina, es un país multicultural y multilingüe. En este contexto, la mayoría de los pobladores son hablantes de una lengua originaria junto con la lengua oficial. Esta característica demanda una educación acorde a la realidad de los diversos pueblos indígenas que involucre y desarrolle su lengua y cultura en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los niños.
En esta perspectiva, en el año 2001, se crea la Coordinación General de Educación Intercultural
